viernes, 19 de septiembre de 2014

La confianza

La confianza, esa gran amiga de las relaciones y de las rupturas cuando se acaba.
Algo que parece pequeño pero que lo es todo, algo que hace que esa persona, sea eso, esa persona, y no una persona más, algo que dibuja sonrisas cuando menos te lo esperas y que te hace ser tu misma.

Pero ¿qué ocurre cuando esa confianza se acaba, no está, la pierdes o lo que es peor aún te la roban?
¿Qué ocurre entonces?
Sencillo, te vas hundiendo poco a poco y vas recordando cada minuto en el que tu ingenua y estúpida volviste a confiar pero que de nuevo te volviste a equivocar, cada momento en que tu asegurabas que él estaba pensando en ti, y él estaba riéndose de que seguramente tú estarías pensando en el.

Por que la confianza es algo grande y algo que se construye poco a poco pero que se pierde, en un segundo, en un minuto, a veces, en lo que dura una mirada.
Y cuando se va lo ves todo diferente, borroso, oscuro, y sientes que otra vez te la han jugado, que otra vez has vuelto a dejar correr la imaginación y que otra vez has vuelto a tropezarte con la realidad hasta caerte de bruces.

miércoles, 23 de abril de 2014

Por muchas máscaras que me pongo

Mis ojeras heridas dicen que el alma no olvida, es verdad.

En el infierno hace calor..

Y si te vas antes tenlo claro, no me esperes en el cielo.

De chulo en chulo.

Siempre es lo suficientemente idiota para que pienses que puedes cambiarle

Lo admito.


Nos echaron del colegio por fumar y por reír.

Labios rojo fresa, sombra de ojos y en la mente una obsesión, esta noche perder el control.

THANK YOU COACH.

Gracias por creer en mi desde el primer día, gracias por enseñarme a ir siempre hacia delante, gracias también por enseñarme a agachar la cabeza y a asumir mis errores, gracias por no dejarme abandonar y gracias por haber hecho de mi lo que soy hoy.

Nosostros, los inteligentes.


Con deseos de abrazos y de ruleta rusa.

Mira hacia abajo, 70 metros la separan de un agua turbulenta que ya se ha cobrado más de una vida.
Cierra los ojos, mentalmente vuelve a recordar todos los nombres de quienes puedieran echarla de menos, se queda así durante unos minutos, nadie, nadie acude a su cabeza, entonces se decide, sube una pierna al borde de la barandilla, respira hondo, sube la otra pierna, vuelve a ehar un vistazo hacia abajo, tiene miedo pero se pone de pie, cierra los ojos, todo está en silencio, entonces intenta saltar pero no puede, hay algo qe se lo impide, vuelve a intentarlo, nada, no lo entiende, ella está decidida...
Abre los ojos y entonces le ve, es él, está detrás llorando y pidiendola con la voz rota que no salte.
Ella baja y se abraza a él mientras llora como una niña, él le susurra:
-Una vez me dijiste que nunca debias venirte abajo porque si caias como tu madre, nadie iba a salvarte antes de que te estrellaras. No es cierto, mírame, yo te he salvado, todo saldrá bien, te van a curar y yo voy a estar ahí para apoyarte, saldremos de esto juntos amor

Los ojos amarillos de los cocodrilos.

Rivales mientras tuviesen garras y dientes para morder, unidas si una de ellas empezaba a tambalearse.

Cuando sin querer me acuerdo de que te quiero.

Sólo me pongo triste cuando alguno, en el momento más inoportuno, me pregunta por ti.

Desee que desaparecieras, una vez más.

Dicen los sabios que del amor al odio sólo hay un paso, yo ya he dado dos.

Esas tardes de invierno por Madrid.

Siempre fue más fácil perdonarte que olvidarte.

Engañando a la verdad.


Paseaba por el mundo de puntillas, sin hacer ruido, sin enamorarse. 
Dejándose caer cada noche por las calles más oscuras de la ciudad.




Cuídate.

Cuídate, sobre todo cuídate, que no me sienta yo culpable.
Cuídate, hazme ese favor, que el rencor no te deje olvidarme.

Amén.

Sólo una mujer atractiva puede tomarse el lujo de ser innecesariamente cruel.

Disimula.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando de verdad.