miércoles, 23 de abril de 2014

Con deseos de abrazos y de ruleta rusa.

Mira hacia abajo, 70 metros la separan de un agua turbulenta que ya se ha cobrado más de una vida.
Cierra los ojos, mentalmente vuelve a recordar todos los nombres de quienes puedieran echarla de menos, se queda así durante unos minutos, nadie, nadie acude a su cabeza, entonces se decide, sube una pierna al borde de la barandilla, respira hondo, sube la otra pierna, vuelve a ehar un vistazo hacia abajo, tiene miedo pero se pone de pie, cierra los ojos, todo está en silencio, entonces intenta saltar pero no puede, hay algo qe se lo impide, vuelve a intentarlo, nada, no lo entiende, ella está decidida...
Abre los ojos y entonces le ve, es él, está detrás llorando y pidiendola con la voz rota que no salte.
Ella baja y se abraza a él mientras llora como una niña, él le susurra:
-Una vez me dijiste que nunca debias venirte abajo porque si caias como tu madre, nadie iba a salvarte antes de que te estrellaras. No es cierto, mírame, yo te he salvado, todo saldrá bien, te van a curar y yo voy a estar ahí para apoyarte, saldremos de esto juntos amor

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